¿Desencadenará el agua el próximo gran conflicto bélico internacional?

Expertos de diversos países coinciden al afirmar que el desencadenante del próximo gran conflicto bélico mundial será la escasez de agua. Más de 700 millones de personas, en 43 países, sufren hoy las consecuencias de la escasez de agua. Pero esa cifra podría superar los 3.000 millones para el 2025, es decir, a la vuelta de la esquina. Las razones de este vertiginoso aumento podemos encontrarlas en el cambio climático y el aumento de la población mundial.

Estas proyecciones fueron ratificadas por el informe “Agua para todos, agua para la vida”, presentado por Naciones Unidas a partir del trabajo sobre Desarrollo de los Recursos Hídricos en el Mundo. Del documento se desprenden datos nada alentadores, pues de acuerdo a sus estimaciones, para el 2050, siete mil millones de personas padecerán escasez de agua en cerca de 60 países.

En el informe aclaran que el origen de la crisis no debe buscarse en la naturaleza, sino que más bien es producto de una deficiente gestión de los recursos hídricos.

Subraya, asímismo, que sólo el 2,53% del total de agua del planeta es dulce y cerca de dos tercios de esta se encuentran en glaciares y al abrigo de nieves perpetuas. Pero lo más grave es que buena parte de los recursos de agua dulce están sometidos a graves procesos de contaminación. Diariamente se vierten unos dos millones de toneladas de desechos en aguas receptoras, tanto vertidos humanos, como residuos industriales, químicos, y desechos agrícolas.

Las poblaciones más pobres son las más afectadas y se estima que el 50% de la población de los países en vías de desarrollo, sólo tiene acceso a fuentes de agua contaminadas.

Por otra parte, el cambio climático podría ser el responsable del incremento en un 20% de la escasez del agua potable.

Las implicaciones sanitarias son evidentes, pero hay quienes auguran, además, un futuro conflicto armado, derivado de la desigual distibución de los recursos hídricos.  De hecho, las tensiones ya han aumentado en diversas partes del mundo. En Egipto, por ejemplo, miran con recelo la decisión de Etiopía de construir una gran central hidroeléctrica en el Nilo. Se teme que esta obra ocasione la pérdida del 25% de los recursos acuáticos de Egipto. Hay que recordar que el 98% de su población se concentra en el valle del Nilo, por lo que cualquier afectación en esta zona tiene efectos en la seguridad alimentaria, en la industria y en la seguridad nacional.

América Latina tampoco ha quedado fuera de estas preocupaciones. No hace mucho, el expresidente Tabaré Vásquez confesó que estuvo tentado de declarar la guerra a Argentina, a raíz de la disputa por la contaminación del río Uruguay.

Como ciudadanos estamos en la obligación de contribuir con el buen uso del agua, evitando su contaminación y derroche. Las campañas de concienciación son cada día más necesarias, y es labor de los padres inculcar a sus hijos el respeto por el medio ambiente y el ciudado de los recursos naturales. En casa debemos predicar con el ejemplo y reparar de inmediato cualquier fuga de agua que pueda presentarse. Una llamada a tiempo al fontanero puede evitar que se pierdan 80 litros de agua en un día, cantidad que puede llegar a 300 litros, si no hablamos de un goteo sino de un hilo continuo de agua desperdiciada.

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