Yemen: un país en continuo conflicto

No hacía mucho que Yemen había salido de un conflicto armado y, prácticamente sin tiempo para recuperarse, el país se vía sumergido en otro. Una guerra civil consecuencia de un golpe de Estado que se desataba a principios de 2015. Por un lado, los separatistas del sur y las fuerzas leales a Abd Rabbuh Mansur al-Hadi, por otro, los fieles al expresidente Ali Abdullah Saleh. Y, por si fuera poco, en el conflicto se ha implicado el Estado Islámico, que ha llegado a hacerse con algunos territorios del interior, y una coalición de estados árabes que bombardeó el país meses después del inicio del conflicto.

Lo más dramático, como es habitual en cualquier conflicto, son las consecuencias para la población civil. Se calcula que más de dos millones de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares, a toda prisa, sin posibilidades de que cerrajeros malaga reforzará la seguridad de sus casas para evitar saqueos y pillajes.

Pero los que han podido huir son afortunados, de los miles de muertos que se han producido ya, buena parte son civiles. Muertos en bombardeos, pero también en sangrientos atentados. Ciudades históricas como la capital, Saná, una joya declarada Patrimonio de la Humanidad empiezan a parecerse ya más a un campo de ruinas que a lo eran hace apenas unos años. Ni el trabajo de fontaneria Madrid ni el de electricistas Madrid centro ayudaría a recuperarse con rapidez de los daños que el conflicto está provocando a lo largo y ancho de Yemen.

Y lo que es peor es que no parece que vaya a encontrarse una solución ni siquiera a medio plazo. Demasiadas fuerzas implicadas, demasiados intereses y muy pocas intenciones de dialogar. El gran problema es que es un conflicto que puede afectar a toda la península arábica, y no olvidemos que vecinos de Yemen son países tan poderosos y con tantos recursos como Arabia Saudí. Pero lo realmente preocupante es que el conflicto de Yemen es un excelente campo de cultivo y de prácticas para los terroristas islámicos.